Arte de bits: Convertir grandes datos en arte

El siguiente artículo muestra una serie que analiza el impacto de las tecnologías digitales en el mundo del arte se centra en las formas en que los artistas toman el torrente De grandes datos que se producen y transforman en obras de arte.

En esta entrega miramos las formas en que los artistas están tomando el torrente de grandes datos que se producen y lo transforman en arte.

Convertir datos digitales en Arte

En la era de los grandes datos una nueva tendencia estética ha comenzado a surgir en el mundo del arte. Con un torrente constante de datos crudos que se están creando, una colección de artistas ha estado transformando estos números en formas estéticas abstractas. A veces el trabajo funciona como un comentario sobre el mundo en que vivimos, y otras veces los datos son empujados a una forma tan surrealista que se convierte en una experiencia en sí mismo.

La iteración más sencilla de los datos como arte viene en el campo de la visualización de datos. Infografías, gráficos circulares y los histogramas son todas las formas en que la gente ha compilado los datos en formas visuales, ayudándonos a entender y contextualizar a menudo difícil de entender la información. Sin embargo, la línea entre el transporte sencillo de información y el arte es a menudo borrosa por muchos artistas que crean hermosas y convincentes formas de visualización de datos.

Pioneros en este Arte

Fernanda Viégas y Martin Wattenberg han sido pioneros en el arte de la visualización de datos creando obras expresivas y hermosas que trascienden la mera función de transmitir información. Uno de sus trabajos más impresionantes es un mapa de viento en tiempo real de los Estados Unidos. Recopilando datos de la Base de Datos Nacional de Pronósticos Digitales, esta impresionante obra impresionista toma los patrones de viento que constantemente fluyen por todo el país y los presenta como una obra de arte móvil densa pero delicado.

Un proyecto anterior de Viegas y Wattenberg fue Flickr Flow. El trabajo rastreó 12 meses de fotografías de la Boston Common publicado en Flickr, y luego trazó los diferentes colores identificados en cada fotografía en una rueda. Piense en la rueda como un reloj, con el verano en la parte superior y los siguientes 12 meses jugando hacia la derecha. Esta magnífica obra abstracta logra tomar una gama de datos y transmitir un fascinante flujo temporal, mostrándonos cómo los colores de nuestro entorno pueden cambiar a lo largo de un año.

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